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Una intensa pasión por el béisbol le ha permitido a J.D. Martínez conquistar Boston

jd martinezBasta con que J.D. Martínez dé un vistazo por el clubhouse para ver ejemplos de adquisiciones de alto perfil que han tropezado en sus debuts con los Medias Rojas. Está Rick Porcello, ex compañero de equipo de Martínez en los Tigres, quien tuvo una primera temporada para el olvido en Boston en el 2015 tras ser adquirido desde Detroit, antes de recuperarse para capturar el premio Cy Young de la Liga Americana al año siguiente.

Otro abridor de Boston que jugó con Martínez en Detroit, el ex ganador del premio Cy Young David Price, tuvo resultados mixtos durante la temporada regular del 2016 y se desplomó en los playoffs luego de firmar con los Medias Rojas por siete años y US$217 millones. Todavía no ha logrado afianzarse del todo.

Otros que llegaron con contratos jugosos y ya se han marchado – el dominicano Hanley Ramírez y el venezolano Pablo Sandoval – tuvieron experiencias similares.

Pero en su primera temporada como integrante de los Medias Rojas, Martínez ha dado la impresión de ser inmune a la presión que conlleva jugar en Boston – por las altas expectativas y los medios – que ha frustrado a otros recién llegados.

Luego de firmar con los Medias Rojas por cinco años y US$110 millones en febrero, el cañonero coqueteó con la Triple Corona al encabezar las Grandes Ligas con 130 carreras producidas y terminar en el segundo lugar con promedio de .330 y 43 jonrones.

De esa manera, Martínez se unió a las leyendas Ted Williams (1949) y Jimmie Foxx (1936, 1938) como los únicos jugadores en la historia de los Patirrojos que han bateado por lo menos .330 en una temporada en la que han conectado un mínimo de 40 jonrones y remolcado 130 carreras o más. Sus 43 vuelacercas representaron un récord de un jugador en su primera temporada con el club.

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