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El Cibao se queda sin pelota

apagonPor Horacio Nolasco.- Por segunda ocasión  desde la temporada de 1991-92, y segunda vez desde la llegada de los Gigantes  a la LIDOM en 1996-97, la Región del Cibao se quedará sin pelota en la postemporada.

Los últimos seis años han sido cíclicos en cuanto a la eliminación regional en nuestra liga. En el 2013-14 no avanzaron  los Toros y Las Estrellas. Los Tigres y Leones quedaron por vez primera fuera de la semifinal en el 2014-15 (considerando que desde 1951 hasta 1983-84 clasificaban tres de cuatro equipos).

En el 2015-16 les tocó el turno a los cibaeños; en tanto en las campañas 2016-17 y 2017-18 quedaron eliminados Toros y Estrellas. Este 2018-19 las Águilas y los Gigantes no pudieron avanzar y no ha habido forma de que las tres zonas o regiones estén presentes de manera conjunta en el round robin. En el 2012-13 clasificaron los dos equipos del Este, Águilas y Leones. Un año antes, 2011-12, también se quedaron fuera las dos novenas de la parte oriental del país.

Al iniciar el torneo se entendía que los dos  conjuntos cibaeños alcanzarían la postemporada. Las Águilas obtuvieron el campeonato pasado y los Gigantes renovaron su estructura gerencial y operativa.

Los problemas en la directiva de las Águilas, una guerra monetaria que no fue secreto para nadie y un conjunto mal estructurado, fueron algunos de los factores que incidieron en la derrota de los 21 veces campeones nacionales. Los aguiluchos tendrán que comenzar de cero a renovar su estructura a partir del mes de febrero, o más bien de marzo, época que iniciará el período operativo para la campaña 2019-2020.

Las Águilas perdieron 6 juegos de manera consecutiva, elemento que los sacó de competencia en el último tramo de la regular. Para colmo su capitán Juan Carlos Pérez fue multado y suspendido por la LIDOM luego de ofrecer unas declaraciones fuera de contexto sobre Rafael Furcal. Pocas veces se ha visto al conjunto de las Águilas con un record negativo en el estadio Cibao, llamado Valle de la Muerte (11-13). Finalizaron cuartos en promedio de bateo (.233) y efectividad (3.36).

A las Águilas y a los Gigantes no les funcionó el WAR ni la sabermetría, pues ambos conjuntos quedaron en la cola, no obstante ser los que cometieron menos errores (38 los campeones, 45 los francomacorisanos).

Los Gigantes pasearon la liga durante el mes de octubre. Iniciaron noviembre con un record impresionante (11-6), consiguiendo una racha de tres triunfos al hilo y un extraordinario 9-2 en su casa, el estadio Julián Javier. En ese momento encabezaban todos los departamentos ofensivos, de picheo y eran lo más parecido a la perfección.

Luego de las primeras 16 fechas el mundo se le vino encima a los nordestanos, perdiendo 10 de los últimos 11 juegos. En casa acumulan un mediocre 11-13 (cayendo en 11 de sus últimos 13 juegos efectuados en Macorís). Desde el 2 de noviembre apenas han ganado 9 encuentros con 23 derrotas.

De las 28 derrotas de los Potros  solo 4 fueron por un margen superior a las 2 carreras. Su bateo situacional estuvo de vacaciones y desde el el primer mes de la temporada regular del 2016 los Gigantes no han logrado poner en el terreno un jugador importado de categoría (el último de su especie fue Rhys Hoskins, un toletero que accionó  el primer mes y finalizó con 4 jonrones, empatado en el liderato con Ramón Torres, Dylan Cozens y Diory Hernández). Esta campaña ninguno pudo batear más de .230 ni remolcar más de 10 vueltas.

Siguiendo la temática de la eliminación regional, el  apagón le tocó al Cibao. O como decía el estribillo del merengue de Bartolo Alvarado: yo tenía una luz que a mi me alumbraba y venía la brisa fua y me la apagaba.

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